Dos días eran demasiado tiempo, había veces que eran horas, un día, pero dos eran demasiado.
Estaba muy cansada de pensar, cansada de no encontrar salida a nada, de estar siempre dándole vueltas a los mismo una y otra vez.
Estaba cansada de todo.
Que dura se hace la vida cuando crees que no te queda nada.
Hacia tiempo que podía con esfuerzo, pero podía, dejar de lado su pena.
Esta vez no sabia como hacerlo.
Limpió la casa, mientras sus lágrimas corrían libres, ellas si eran libres, tardo horas en limpiar, horas que sus lágrimas necesitaban para salir y correr libres.
Su cabeza no paraba, no podía pararla, dolía tanto, no sentía nada, era tan duro.
No sentir nada.
No tener esperanzas, sueños, deseos.
Nada.
Todo se resumía en eso, nada.
No podía seguir así, tenia que salir de ahí, desaparecer.
Tenia miedo, la palabra desaparecer se estaba creciendo y haciéndose cada día mas fuerte.
Tenia miedo.
Se habían llevado su pasado, habían destruido su presente y no veía su futuro.
Tenía cadenas que la retenían en el presente.
Durante cuanto tiempo?
Cada día esas cadenas eran mas débiles, cada día veía como se iban soltando, cada día quería soltarlas y volar sola.
Que tristeza mas grande, que remordimiento mas profundo, que mal se sentía por ello.
Eran sus hijas.
Era su vida.
No pedía mucho, solo quería desaparecer.