Hoy después de leer algo que me envió mi amiga Sonia por mail, me he dado cuenta con alegría que no soy la única que piensa que no quiere ser una mujer moderna.
En serio, pero más bien no es que no quiera ser moderna es que no quiero que me digan cómo ser moderna y sentirme realizada.
No quiero tener que trabajar para sentirme “realizada” como mujer, tener poder económico y esas cosas que tanto se dicen.
Siempre lo he dicho y ahora me doy cuenta que no estoy sola reivindicando algo que tenían nuestras abuelas y es que ellas, mandaban en sus vidas.
Si, se que quizás no lo creáis, pero era así, los hombres por mucho que creían mandar solo mandaban en el plano económico, ellas eran las que organizaban la vida de todos y cada uno de los que Vivian en su casa.
Está claro que me refiero a familias “normales”, no quiero hablar aquí de los malos tratos que existían, que aun existen, o de mujeres que no eran nadie sin sus maridos.
Me refiero a esas madres valientes, que vivieron por y para su familia felices y sintiéndose orgullosas de ello.
Bueno pues eso quiero yo, no quiero trabajar, así de fácil, quiero quedarme en casa, hablar horas con mis hijas, poder ir al gimnasio con las amigas, a clases de pintura, de baile….
Estoy harta de levantarme pronto, de pasarme el día fuera de casa, de llegar a las nueve de la noche y hacer todo lo que no he podido hacer durante el día, cenas, comidas del día siguiente, poner lavadoras, planchar….
Y cuando llega el fin de semana tener que elegir entre salir y divertirme un rato, limpiar la casa o dormir.
No, no quiero trabajar, no me gusta hacerlo, atiendo a mis clientas con una sonrisa, para ellas que me conocen hace años, sigo siendo la niña, no digo que sea horrible, lo paso bien, son muchos años y buenos amigos en el barrio, pero simplemente no quiero seguir así.
Pero claro, la mayoría de nosotras si fuéramos sinceras, pensaríamos lo mismo, porque la mayoría de nosotras no trabaja para sentirse realizada, trabaja porque no tiene más narices que hacerlo, porque nos hace falta.
Y si no lo hiciéramos? Pues nada, no podríamos ir al gimnasio, ni a baile, ni a pintura, porque no tendríamos dinero para ello y claro, para quedarnos en casa viendo culebrones mejor estamos trabajando.
Vamos que esto es la pescadilla que se muerde la cola.
Creo que no soy nada feminista, me gusta que me mimen, me abran la puerta, me regalen flores y hasta bombones, aunque engorden.
Que me inviten a una cena romántica o a un viaje sorpresa.
Que me consideran más débil por ello? No me importa, ellos son más fuertes, solo tienes que ver sus bíceps, como dice mi amiga.
Porque voy a tener que compararme con ellos? Qué somos iguales?
Eso no es cierto, ellos no tienen nuestro cerebro y sinceramente no creo que tengamos que demostrarles nada.
Hemos conseguido mucho, es verdad, ya no somos personas de segunda, pero de que nos sirve?
Trabajamos más que ellos, seguimos educando a nuestros hijos y nos siguen pagando menos por un lado y pensando que es lo normal por otro.
Me considero una mujer que puede hacer muchas cosas, que si las cosas se ponen difíciles, no se me caerán los anillos y saldré adelante, no necesito demostrárselo a nadie, yo lo sé y punto.
Tampoco quiero que me digan como tengo que vestir por mi edad, o comportarme, no soy una niña, no estoy tonta, pero no me considero una “señora mayor”.
Me gusta ir con mis “vaqueros” y mis convers, algunos días especiales con mis súper tacones, me gusta ir a bailar, bueno más bien me encanta ir a bailar y si me tengo que acostar cuando esta amaneciendo pues eso que he vivido.
Mi abuelo decía: “quien mucho duerme, poco vive”
Quiero vivir, y voy a seguir haciéndolo hasta que mi cuerpo aguante, mi hermana dice que soy el Benjamín Button de la familia y mira, me gusta que diga eso, he cruzado el ecuador, pero no me voy a rendir por ello.
Por eso me gustaría tener una cuenta corriente con algunos ceros, no trabajar y hacer todas esas cosas que he dicho antes.
Pero por desgracia no es el caso, asique mañana aun siendo sábado iré a trabajar, menos mal, solo por la mañana.
Llegare a casa cerca de las tres, hare la comida, que no he hecho esta noche por escribir esto y me echare un pedazo de siesta.
Pienso salir por la noche con mi amiga Charo a tomar algo por ahí, y no hacer nada en casa.
Conclusión? El domingo me toca limpiar lo que no he limpie el sábado.
Quizás por la tarde vaya al cine, quizás.
Y ya llegamos al lunes, vuelta a levantarme pronto a trabajar y a pensar que si me tocara el euro millón, aparte de hacer feliz a mi familia, me pasaría el día viajando.
Son sueños, y yo los tengo más despierta que dormida.
Alguna de vosotras tiene mis mismos sueños?
Supongo que sí, pero algunas veces nos avergüenza decirlo.
No hay comentarios:
Publicar un comentario