Se levantó como todas las mañanas con más sueño que cuando se había acostado, era raro, pero siempre le pasaba lo mismo.
Porqué no tenia sueño por la noche y por la mañana se moría por cinco minutos más?
Como todas las mañana se preparó para irse a trabajar, quizás ese día más zombie que de costumbre.
Trabajó mañana y tarde, como siempre, con un descanso de un par de horas para comer.
Siempre comía en casa, le gustaba comer con sus hijas y después tumbarse un "ratito" hasta la hora de volver a la rutina.
Llegó el final del día, se disponía a volver, pero estábamos en primavera, los días eran más largos y decidió dar un pequeño rodeo.
Daría un paseo por la Gran Vía hasta llegar a casa.
No se puso la música, iba pensando en sus cosas.
Pero sin saber porque se empezó a fijar en las personas que pasaban a su lado.
Que diferentes somos todos, cuantas caras, cuantos cuerpos, cuantas formas de actuar, cuantas vidas...
Mirando los edificios, esos que veía cada día, pensó que detrás de cada ventana había una vida, una ilusión, un sueño.
Seguramente en esos momentos, detrás de esas ventanas alguien reía,alguien estaba enamorado,alguien estaba triste o cansado o simplemente se sentía la persona más feliz o más desgraciada de la tierra.
Detrás de cada ventana había una historia con la que se podrían escribir miles de folios.
Dicen que la realidad supera la ficción, se podrían hacer cientos de películas y seguramente todas tendrían sus partidarios y sus detractores. Somos tan diferentes.
Siguió mirando por donde pasaba más detenidamente que otros días, le gustaba Madrid, le gustaba su gente, sus calles siempre llenas, sus bares de tapas, sus cines, sus teatros y lo que más le gustaba de todo eran sus edificios, esos edificios antiguos pero con muchas vidas vividas dentro de ellos.
Volvió a pensar que tenía que buscar un día para hacer una visita turística, para poder hacer esas fotos que haría en cualquier ciudad a la que fuera.
Decidió bajar hasta Cibeles y admirar el edificio más bonito de la ciudad (siempre pensaba eso)Correos,si, para ella siempre seria Correos, aunque ahora fuera el nuevo Ayuntamiento de la ciudad.
Pensó que era verdad lo que decían, Madrid se merecía un Ayuntamiento así, se dio cuenta de lo mucho que adoraba Madrid, no viviría en ningún otro sitio.
Bueno, siempre decía que viviría en algún lugar con playa, pero en el fondo sabía que no seria así, por mucho que la playa le diera vida, se conformaba con unos días al año.
Algunas veces, como ahora, pensaba en lo que haría de "viejita" y sabia que nunca se iría de su querida ciudad, porque cuando fuera "viejita", quería poder tener todo a mano, bajar con sus amigas a tomar ese café con bizcocho, porque ya los kilos no importaran, poder comprar a sus nietos un regalo sin tener que caminar mucho y como no, llevarles al retiro a dar de comer a los patos.
Y...pensó....que la vida merece la pena vivirla siempre, por cosas tan simples como un paseo una tarde de primavera, por una mirada a algo bello, por la sonrisa del niño que pasa a tu lado...por ese beso de sus hijas al llegar a casa.
Si todos mirásemos la vida así, nos resultaría mucho más fácil cada nuevo día, cada flor, cada sonrisa, cada lágrima, el abrazo de un amigo, esa llamada inesperada, esa canción, ese olor a pan recién hecho.....
Cada sueño, cada ilusión.
Y se acordó de una canción del maestro Sabina:"Más de cien palabras, más cien motivos para..."
Estaba anocheciendo, todavía tenía que comprar algunas cosas para la comida del día siguiente, decidió acelerar el paso.
Con una sonrisa en los labios, pensó en sus hijas, a las que adoraba por encima de todo, pensó en que gracias a ellas era mucho más feliz, en que gracias a ellas la vida era mejor, porque por ellas daría la suya propia.
Sus niñas, lo mejor del mundo, ellas tenían que aprender a vivir así, con una mirada abierta, para que cada día fuera un día feliz, para que pese a los malos momentos que puedan llegar, siempre tengan presente que "la vida es bella" y nosotros somos los que tenemos que hacer que siga siendo así.
Porqué no tenia sueño por la noche y por la mañana se moría por cinco minutos más?
Como todas las mañana se preparó para irse a trabajar, quizás ese día más zombie que de costumbre.
Trabajó mañana y tarde, como siempre, con un descanso de un par de horas para comer.
Siempre comía en casa, le gustaba comer con sus hijas y después tumbarse un "ratito" hasta la hora de volver a la rutina.
Llegó el final del día, se disponía a volver, pero estábamos en primavera, los días eran más largos y decidió dar un pequeño rodeo.
Daría un paseo por la Gran Vía hasta llegar a casa.
No se puso la música, iba pensando en sus cosas.
Pero sin saber porque se empezó a fijar en las personas que pasaban a su lado.
Que diferentes somos todos, cuantas caras, cuantos cuerpos, cuantas formas de actuar, cuantas vidas...
Mirando los edificios, esos que veía cada día, pensó que detrás de cada ventana había una vida, una ilusión, un sueño.
Seguramente en esos momentos, detrás de esas ventanas alguien reía,alguien estaba enamorado,alguien estaba triste o cansado o simplemente se sentía la persona más feliz o más desgraciada de la tierra.
Detrás de cada ventana había una historia con la que se podrían escribir miles de folios.
Dicen que la realidad supera la ficción, se podrían hacer cientos de películas y seguramente todas tendrían sus partidarios y sus detractores. Somos tan diferentes.
Siguió mirando por donde pasaba más detenidamente que otros días, le gustaba Madrid, le gustaba su gente, sus calles siempre llenas, sus bares de tapas, sus cines, sus teatros y lo que más le gustaba de todo eran sus edificios, esos edificios antiguos pero con muchas vidas vividas dentro de ellos.
Volvió a pensar que tenía que buscar un día para hacer una visita turística, para poder hacer esas fotos que haría en cualquier ciudad a la que fuera.
Decidió bajar hasta Cibeles y admirar el edificio más bonito de la ciudad (siempre pensaba eso)Correos,si, para ella siempre seria Correos, aunque ahora fuera el nuevo Ayuntamiento de la ciudad.
Pensó que era verdad lo que decían, Madrid se merecía un Ayuntamiento así, se dio cuenta de lo mucho que adoraba Madrid, no viviría en ningún otro sitio.
Bueno, siempre decía que viviría en algún lugar con playa, pero en el fondo sabía que no seria así, por mucho que la playa le diera vida, se conformaba con unos días al año.
Algunas veces, como ahora, pensaba en lo que haría de "viejita" y sabia que nunca se iría de su querida ciudad, porque cuando fuera "viejita", quería poder tener todo a mano, bajar con sus amigas a tomar ese café con bizcocho, porque ya los kilos no importaran, poder comprar a sus nietos un regalo sin tener que caminar mucho y como no, llevarles al retiro a dar de comer a los patos.
Y...pensó....que la vida merece la pena vivirla siempre, por cosas tan simples como un paseo una tarde de primavera, por una mirada a algo bello, por la sonrisa del niño que pasa a tu lado...por ese beso de sus hijas al llegar a casa.
Si todos mirásemos la vida así, nos resultaría mucho más fácil cada nuevo día, cada flor, cada sonrisa, cada lágrima, el abrazo de un amigo, esa llamada inesperada, esa canción, ese olor a pan recién hecho.....
Cada sueño, cada ilusión.
Y se acordó de una canción del maestro Sabina:"Más de cien palabras, más cien motivos para..."
Estaba anocheciendo, todavía tenía que comprar algunas cosas para la comida del día siguiente, decidió acelerar el paso.
Con una sonrisa en los labios, pensó en sus hijas, a las que adoraba por encima de todo, pensó en que gracias a ellas era mucho más feliz, en que gracias a ellas la vida era mejor, porque por ellas daría la suya propia.
Sus niñas, lo mejor del mundo, ellas tenían que aprender a vivir así, con una mirada abierta, para que cada día fuera un día feliz, para que pese a los malos momentos que puedan llegar, siempre tengan presente que "la vida es bella" y nosotros somos los que tenemos que hacer que siga siendo así.
Por vosotras mis niñas, la vida es más bella cada día
VENUS
VENUS
No hay comentarios:
Publicar un comentario